| Provincia
de Camagüey
Por
su extensión Camagüey es la mayor de las provincias
cubanas. Está ubicada en la zona centro oriental
de Cuba, 550 km al este de La Habana y en sus costas se
localizan la mayor cantidad de cayos e islotes que conforman
el archipiélago cubano y más de 120 km de
hermosas playas, el 25% del área de estas en el país.
Aunque
los españoles la bautizaron como Santa María
del Puerto Príncipe, en 1514, el nombre que primó
a la postre, después de varios asentamientos, fue
el que le dieran los aborígenes. Con él se
identifica la provincia y su ciudad capital.
Se
dice que la villa nació del barro, pues este era
empleado para fabricar los ladrillos con los que se levantaron
las primeras viviendas y se moldearon los tinajones, especie
de tinaja árabe de gran tamaño (emblema de
la región), empleada para acopiar agua de lluvia,
de los cuales llegaron a existir alrededor de 16 000 en
toda la ciudad a principios del siglo XX.
Declarado
Monumento Nacional, el centro histórico de la capital
provincial, cuyo trazado totalmente asimétrico semeja
en algunos lugares una tela de araña, es el más
extenso de Cuba y uno de los que mejor conserva su ambientación
y arquitectura colonial.
Camagüey
se convirtió desde muy temprano en una tierra de
leyendas. Como toda sociedad tiene en su cultura un rostro
distintivo, marcado no solo por la prosperidad económica
que caracterizó siempre la región, atrayendo
en varias ocasiones a corsarios y piratas, sino también
por la historia.
Por
toda la extensa geografía camagüeyana puede
el visitante encontrar paisajes atractivos como el balneario
de Santa Lucía, el Archipiélago de la Reina,
con su paradisíaco Cayo Caguama, y la Sierra de Cubitas,
parajes donde podrá conocer la flora y la fauna,
practicar deportes náuticos, la caza y la pesca.
Ciudad.
Después de su fundación en 1514, la villa
de Santa María del Puerto del Príncipe conoció
varios asentamientos, hasta que a principios de 1528 pasó
a ocupar su ubicación actual, entre los ríos
Tínima, nombre que identifica a una exquisita cerveza
producida en la provincia, y el Hatibonico.
La
ciudad, oficialmente bautizada en 1903 como Camagüey,
conserva mucho encanto de su pasado colonial. La parte más
antigua comprende el mayor y mejor conservado Centro Histórico
del país (300 hectáreas), declarado Monumento
Nacional, que semeja una ciudad cristiano-musulmana-andaluza,
de calles estrechas y sinuosas.
Transitando
por ellas se llega a las principales edificaciones, plazas
y templos religiosos representativos de la época
del dominio español y de la etapa de la república.
Muchas de esas construcciones quedaron marcadas por el barro,
lo que puede constatarse en sus muros de ladrillos, techos
de tejas rojas y los conocidos tinajones.
Alrededor
de un centenar de kilómetros de playa de excepcional
calidad localizados en el balneario de Santa Lucía
y un grupo de cayos adyacentes, constituyen el principal
y más conocido atractivo turístico de Camagüey,
provincia extendida sobre 15 900 kilómetros cuadrados
en la porción centro-oriental del archipiélago
cubano y que tradicionalmente ha tenido en la ganadería
y la industria azucarera los dos principales sostenes de
su desarrollo económico.
Al
2 de febrero de 1514 se remonta el nacimiento en Punta de
Guincho, mirando hacia la bahía de Nuevitas, de su
ciudad capital, Camagüey, una de las primeras siete
villas fundadas por los colonizadores españoles en
la Isla y bautizada entonces como Santa María del
Puerto del Príncipe.
No
fue, sin embargo, hasta el 6 de enero de 1528 cuando se
estableció definitiva y paradójicamente en
su emplazamiento actual, entre los ríos Tínima
y Hatibonico y bien alejado de las costas, en previsión
de los frecuentes ataques de piratas y corsarios -según
algunos historiadores-, o huyendo de las plagas, la infertilidad
de los suelos y la carencia de agua, de acuerdo con el criterio
de otros especialistas.
El grueso de los visitantes extranjeros que hoy llegan a
este destino turístico utilizando los servicios del
aeropuerto internacional Ignacio Agramonte, o por carretera
procedentes de otras regiones del país, lo hacen
atraídos por los encantos naturales de Santa Lucía,
y en particular por sus 20 kilómetros de playas arenosas,
de aguas cálidas, transparentes y protegidas por
la segunda barrera coralina más extensa del planeta,
que se prolonga a lo largo de unos 400 kilómetros
en dirección oeste paralela a los cayos Sabinal,
Guajaba, Romano y Cruz, hasta llegar a Varadero.
Precisamente
frente a Santa Lucía es donde esta barrera coralina
se encuentra más próxima a las costas de Cuba:
apenas a 200 m. de la orilla es posible ya sumergirse en
un mundo fascinante, en el cual habitan 50 especies de corales,
200 especies de esponjas, alrededor de 500 especies de peces
tropicales y, por añadidura, se encuentran los restos
de al menos 27 barcos hundidos.
La
zona de buceo ocupa un sector de cinco kilómetros
y está delimitada por el arrecife de Lavanderas,
al este, y Playa Bonita (oeste), incluyendo La Boca, un
apacible lugar semiaislado, aledaño al canal de acceso
a la bahía de Nuevitas y muy próximo a un
pintoresco poblado de pescadores.
El fastuoso coral negro, el "cuerno de ciervo",
y el "ramillete de novias"; esponjas violetas,
naranjas o amarillas; sábalos, róbalos, levisas,
mantas y morenas verdes, entre varios centenares de especies,
pueblan estos fondos marinos, donde yacen también
los restos del galeón Fernando Estela y los barcos
Mortera y Nuevo Mortera, los dos únicos construidos
para Cuba en los astilleros británicos de Liverpool
entre finales del siglo XIX y principios del XX.
El
disfrute pleno de las actividades náuticas en Santa
Lucía va incluso más allá, hasta el
enorme Cayo Sabinal (de 335 km2 de extensión y más
de 30 kilómetros de playas vírgenes), al cual
puede accederse también desde tierra firme a través
de una autovía de poco más de dos km. de extensión
construida sobre el mar.
En
Cayo Sabinal, sitio ideal para la fotocaza, las excursiones
y la náutica recreativa, existen lagunas de agua
dulce donde suelen concentrarse diferentes especies de la
fauna del lugar, entre las que sobresale una nutrida colonia
de flamencos rosados. Además, durante el invierno,
constituye un seguro refugio para diversos tipos de patos
migratorios.
Las ruinas del fuerte San Hilario; la singular Playa Brava;
el faro de Colón, construido en 1894 y devenido excelente
mirador; indicios de la presencia de asentamientos aborígenes,
y las atractivas elevaciones de la zona oriental, constituyen
otros de los motivos para visitar este islote, de cuya pureza
y virginidad dan fé el hecho de constituir un sitio
de desove natural para cuatro especies de tortugas marinas.
Desde
Santa Lucía pueden también visitarse las islas
Ballenatos, en el interior de la bahía de Nuevitas,
o la Sierra de Cubitas, un macizo montañoso de 260
km. distante a unos 30 km. de la capital provincial, donde
se han reportado más de 300 especies vegetales, pueden
apreciarse pictografías aborígenes en las
cuevas de Los Generales, Las Mercedes, Indio y Pichardo,
y existen al menos tres accidentes naturales de mucho interés:
la Sima de Rolando, el Hoyo de Bonet y el desfiladero de
Los Paredones.
Mas
el centro histórico de la ciudad de Camagüey,
el segundo más grande del país, va convirtiéndose
con toda justeza en uno de los sitios de visita obligada
por cuantos escogen a Santa Lucía como destino vacacional.
Entre ambos puntos median 110 km. de carretera e infinidad
de encantos por descubrir.
Llamada
también la ciudad de los tinajones por la proliferación
de estos enormes recipientes de barro cocido, Camagüey
(nombrada así desde 1903) tiene una trama urbana
singular formada por calles estrechas y tortuosas que invariablemente
desembocan en plazas y plazuelas, donde aún se conservan
edificaciones de sobresalientes valores histórico-culturales
y arquitectónicos.
El
callejón Funda del Catre, llamado popularmente así
porque según los vecinos del lugar no permitía
el tránsito de dos caballos juntos; las plazas de
San Juan de Dios y del Carmen; el Convento de las Madres
Ursulinas; las Cinco esquinas del Angel; el Aguador del
ferrocarril; o las iglesias de Nuestra Señora del
Carmen, Nuestra Señora de la Merced, la de Santa
Ana, la Parroquial Mayor, las Parroquias de Nuestra Señora
de la Soledad y de la Caridad, o la iglesia del Sagrado
Corazón de Jesús, son puntos del entramado
urbano camagüeyano de mucho interés para el
visitante.
Como
lo son también las casas natales del Mayor General
Ignacio Agramonte, héroe de la primera gesta independentista;
del Poeta Nacional, Nicolás Guillén; del eminente
científico Carlos J. Finlay, y de las poetisas Gertrudis
Gómez de Avellaneda y Aurelia Castillo; así
como el Teatro Principal, sede del afamado Ballet de Camagüey,
fundado en 1967, y de la Orquesta Sinfónica Provincial
en 1961; o el Casino Campestre, el mayor de los parques
construidos dentro de una ciudad cubana.
Visitar esta urbe representa la posibilidad de disfrutar
del San Juan camagüeyano, una fiesta popular surgida
entre 1725 y 1728 y que hoy se celebra entre los días
24 y 29 de junio; degustar platos típicos de la cocina
local como el ajiaco, el tasajo o la montería; o
acercarse al quehacer de una joven generación de
talentosos ceramistas para conocer, de primera mano, una
ciudad considerada como un importante centro cultural y
científico de la nación y donde nació,
en el siglo XVI, la primera obra literaria cubana, Espejo
de Paciencia, una creación del escribano del cabildo
Silvestre de Balboa.
Aunque
con un incipiente desarrollo turístico, los Jardines
de la Reina, en la costa sur, constituyen otro atractivo
para el visitante interesado en el buceo, la pesca al fly,
la excitante experiencia de tomar un baño con tiburones,
o vivir unos días inolvidables a bordo del hotel
flotante Tortuga, de la cadena de marinas Puertosol, anclado
en medio del grupo insular más conservado del Caribe.
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