| Ciego
de Avila
El
impetuoso desarrollo turístico de su cayería
norte ha distinguido durante los últimos años
a la centro-oriental provincia de Ciego de Avila, fértil
territorio predominantemente llano extendido sobre 6 910
kilómetros cuadrados de superficie en cuyo subsuelo
se localizan grandes reservas de agua subterránea
y el crudo de más alta calidad extraído en
la Isla, y donde tienen un significativo peso económico
la producción de azúcar de caña y el
cultivo de cítricos y otros productos agrícolas.
Hoy
en la geografía turística cubana esta promisoria
región es conocida como Jardines del Rey, nombre
con el cual bautizara originalmente (hacia 1514) el Adelantado
Diego Velázquez a este rosario de islotes de belleza
singular y todavía intacta pertenecientes al archipiélago
Sabana-Camagüey, el mayor de los cuatro que rodean
a la isla de Cuba.
A sus más de 30 kilómetros de playas vírgenes
y el encanto singular que ofrecen a los amantes del buceo
sus fondos marinos, protegidos por la segunda barrera coralina
más extensa del mundo (sólo aventajada por
la de Australia), este joven destino turístico adiciona
sus altos valores escénicos y ambientales y sus bien
conservados ecosistemas tropicales, para constituirse en
una propuesta capaz de seducir al vacacionista más
exigente.
Mas
por ahora sólo dos de sus mejores parcelas están
en explotación: Cayo Coco y Cayo Guillermo. Bañado
por las aguas del Canal Viejo de Bahamas, el primero de
éstos ocupa 370 km2 de superficie, lo que lo convierte
en el tercero en extensión del territorio insular
cubano, y está enlazado a tierra firme por una vía
sobre el mar (pedraplén) que atraviesa la Bahía
de Perros a lo largo de 17 kilómetros. Un aeródromo
capaz de recibir a naves de mediano y pequeño porte
operará allí hasta finales de este año,
cuando deberá inaugurarse un aeropuerto internacional
en la zona de Casasa, en el extremo oriental de esa isla.
A
la abundante presencia del ibis blanco (popularmente conocido
como pájaro coco) debe su nombre esta porción
del territorio avileño, identificada también
como "la isla de los flamencos" por la abundante
colonia de flamencos rosados que habitan al sur del cayo
y que regalan un espectáculo inusual e inolvidable
a quienes viajan al cayo a través del pedraplén,
desde donde puede observárseles a poca distancia
desde el parador La Silla, preferiblemente bien temprano
en la mañana o al atardecer.
Cayo
Coco, que cuenta ya con una sólida infraestructura
hotelera, posee 22 kilómetros de playa de arena fina
y aguas verdosas y transparentes, ubicadas en un entorno
prácticamente virgen, donde los bosques y otras formaciones
vegetales cubren cerca del 90% de su territorio. Cuenta
también con varias lagunas interiores, hábitat
ideal para diversas especies de la fauna, y con dos interesantes
senderos interpretativos: el de la duna de la Loma del Puerto
y el de Las Dolinas.
Una
visita al sitio La Güira, donde se recrea el modo de
vida de los carboneros que a principios del siglo XX poblaban
el centro del cayo; una cena en el restaurante Rocarena,
o una noche de fiesta en La Cueva del Jabalí, resultan
propuestas a las que allí no puede renunciarse.
Otro
pedraplén enlaza a esta ínsula avileña
con Cayo Guillermo, un minúsculo islote de apenas
13 km2 de superficie inmortalizado por el Premio Nobel de
Literatura Ernest Hemingway en su obra Islas en el Golfo,
al llamar la atención sobre lo verde y prometedor
que le resultara. Sus tres playas, entre éstas Playa
Pilar considerada una de las más hermosas de la región,
alcanzan una longitud total de cuatro kilómetros
y su valor escénico se refuerza con la existencia
de otros elementos naturales como las dunas más altas
del Caribe, que alcanzan hasta 15 metros de altura.
Los cayos Media Luna y Los Felipes, situados frente a sus
costas, son dos de las zonas de mayores potencialidades
para la práctica del buceo y la pesca de plataforma
y de altura en los Jardines del Rey, una región turística
que tiene en Cayo Paredón Grande otro atractivo de
significación.
Allí
puede disfrutarse de un espléndido paisaje desde
el Faro Diego Velázquez, construido hace más
de un siglo sobre un promontorio rocoso de este islote de
apenas 6 km2 de superficie y que aún brinda servicios
a la navegación, o de las bondades de la hermosa
playa Los Pinos.
Tierra
adentro, Ciego de Ávila tiene también mucho
que ofrecer al visitante. En el tramo que media entre Cayo
Coco y la ciudad capital, fundada en 1840, destacan el poblado
holandés de Turiguanó, construido a comienzos
de la década del '60 para dar asiento a una comunidad
ganadera, y las lagunas La Redonda (4.5 km2), donde funciona
un centro internacional de pesca de la trucha, y de La Leche
(67 km2), sede anual de los tradicionales carnavales acuáticos
moronenses y recientemente incluida entre los escenarios
del campeonato mundial de lanchas rápidas Fórmula
T-1.
La
Ciudad del Gallo, como es popularmente conocido el poblado
de Morón, es la más cercana a los Jardines
del Rey. En su centro conserva algunas edificaciones de
alto valor arquitectónico y urbanístico y
en su entorno restos de los fortines de la trocha construida
desde allí hasta Júcaro, un sistema defensivo
construido en la segunda mitad del siglo XIX por el ejército
español para tratar de impedir el paso del Ejército
Libertador cubano en la invasión de Oriente a Occidente
y considerada una de las obras de ingeniería militar
más importantes de la América hispana.
También
en los alrededores de las grandes ciénagas y lagunas
del norte de Morón, así como en las inmediaciones
de la Loma de Cunagua, se localizan unas 40 zonas para la
caza de especies de plumas, entre las cuales los Aguachales
de Falla, Chicola, Canal La Yana y Puente Largo resultan
las más conocidas. En esta última, además,
puede practicarse la pesca de la trucha, una actividad que
también se desarrolla en la presa Liberación,
del poblado de Florencia, zona de gran belleza natural localizada
en el este de la provincia.
El
aeropuerto internacional Máximo Gómez está
situado casi a mitad de camino entre Morón y Ciego
de Ávila, ciudad fundada en 1840 y marcada por el
predominio en sus construcciones de los portales corridos,
las columnas neoclásicas y las tejas criollas.
El
Teatro Principal, que terminó de edificarse en 1927
es considerado por su acústica entre los mejores
de la Isla. La Iglesia de San Eugenio de la Palma, patrón
de la ciudad; la Casa de la Cultura y la Galería
de Arte; la cercana Finca Oasis; o el Centro de Bioplantas,
adscrito al Instituto Superior Agrícola de Ciego
de Ávila, son también sitios de mucho atractivo
en una provincia de ricas tradiciones culturales excelentemente
conservadas en el barrio Jamaica, de Baraguá; en
las fiestas tradicionales de Majagua; en las parrandas de
Chambas y Punta Alegre, o en el quehacer del grupo haitiano
Okay, del municipio Venezuela.
Archipielago
Jardines del Rey
La
región turística Jardines del Rey se extiende
al norte de la provincia de Ciego de Ávila y forma
parte del archipiélago Sabana-Camagüey, el más
extenso y numeroso de los cuatro que rodean la isla de Cuba,
con más de 2 mil 500 cayos e islotes.
Al
Adelantado Diego Velázquez, quien los llamó
de esta manera en 1514 en honor al monarca español
Fernando el Católico, deben su nombre los Jardines
del Rey, paraje que después de más de cinco
siglos de conocerse continúa ofreciendo formidables
incentivos para nuevos descubrimientos.
Cayo
Coco y Cayo Guillermo -dos de las joyas más preciadas
de este collar de islas- atesoran la belleza de lo virginal.
Allí el hombre sólo asegura las comodidades
del mundo moderno para complementar lo que la naturaleza
ha creado durante siglos, y que hoy se preserva con esmero.
Cayo Paredón Grande, el más pequeño
y no menos acogedor, está a punto de iniciar su desarrollo
turístico.
El
valor turístico de Jardines del Rey se refuerza,
además, por la concurrencia de elementos naturales
de excepcional belleza como su interesante y variada avifauna
(más de 200 especies conviven en la zona), así
como el alto grado de conservación que presentan
los ecosistemas marítimos y terrestres del área.
Cómo llegar: Quienes viajan directamente desde Europa
o América a los Jardines del Rey, arriban a través
del aeropuerto internacional Máximo Gómez,
de Ciego de Ávila, por lo cual deben cubrir luego
los alrededor de 80 km que lo separan de la cayería,
inicialmente por carretera y más adelante a través
de una autovía sobre el mar (pedraplén), de
17 km de extensión.
En
Cayo Coco existe un aeropuerto que recibe diariamente naves
de pequeño y mediano portes. Es posible acceder también
por la marina Puertosol Cayo Guillermo.
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