| Provincia
de Cienfuegos
Frente
al mar Caribe, alrededor de una amplia y apacible bahía,
emigrantes franceses procedentes de Burdeos y Luisiana fundaron
el 22 de abril de 1819 la colonia de Fernandina de Jagua.
En 1830, exaltada a villa, trocó su nombre por el
de Cienfuegos, en honor al gobernador general de Cuba, Don
José Cienfuegos. Cincuenta años después
fue proclamada ciudad y ganó por su belleza el calificativo
de "La Perla del Sur". Hacia el final del siglo
XIX la próspera urbe se había convertido en
la cuarta en importancia del país.
Considerada
por su belleza la joya arquitectónica cubana del
siglo XIX, Cienfuegos destaca por el perfecto trazado de
sus calles, el refinamiento y buen gusto de las edificaciones
del Centro Histórico, declarado Monumento Nacional.
Agrupa varios de los inmuebles más connotados, la
Casa del Fundador, la Catedral Nuestra Señora de
la Purísima Concepción, el Teatro Tomás
Terry y el Palacio Ferrer, así como el Parque José
Martí, donde se levanta el único Arco de Triunfo
existente en Cuba.
Pero
la ciudad tiene mucho más para mostrar, el Paseo
del Prado, el Palacio de Valle, los museos Histórico
Naval y Provincial, el Cementerio de Reina y el Frontón
Jai-Alai.
Más
alejados del centro aparecen la Fortaleza Nuestra Señora
de los Angeles de Jagua, el Cementerio Tomás Acea
y el Jardín Botánico.
Además
de este conjunto de valores culturales e históricos,
en torno a Cienfuegos encuentra el visitante escenarios
apropiados para la práctica del buceo, los deportes
náuticos, el turismo de naturaleza y los baños
termales.
Localizada
en la región centro-sur de la Isla y con un producto
turístico peculiar, en el cual destacan como elementos
fundamentales su enorme potencial náutico y sus ricas
tradiciones histórico-culturales, la provincia de
Cienfuegos constituye hoy un sitio de tránsito obligado
para la mayoría de los circuitos que recorren el
país.
Sin
dudas su atractivo mayor es la propia ciudad capital, de
idéntico nombre y único asentamiento fundado
por colonos franceses procedentes de Burdeos, Filadelfia
y Louisiana. A Don Louis D'Clouet atribuye la historia el
nacimiento, el 22 de abril de 1819, de la colonia de Fernandina
de Jagua, que en 1829 recibiera el título de villa
y en 1880 la condición de ciudad.
A
Cienfuegos se le reconoce indistintamente como la Perla
del Sur o la linda ciudad del mar; e incluso uno de sus
hijos más ilustres, el sonero mayor Benny Moré,
la definía con orgullo como "la ciudad que más
me gusta a mí".
En
todos los casos, se trata de apelativos que hacen justicia
a la belleza de una urbe definitivamente asentada en las
márgenes de la apacible Bahía de Jagua y que
llama la atención del visitante tanto por el perfecto
trazado rectilíneo de sus calles, como por el impresionante
conjunto de valores histórico-culturales y arquitectónicos
que conforman su centro histórico, declarado Monumento
Nacional.
El
núcleo urbano original siguió en su desarrollo
el estilo colonial de construcción, que partía
de una Plaza de Armas (en la actualidad parque José
Martí), en torno a la cual se trazaron las primeras
25 manzanas y se agruparon las más importantes edificaciones
gubernamentales, religiosas y domésticas.
En
el Parque Martí se levanta desde 1902 el único
Arco de Triunfo existente en Cuba y en su entorno se encuentran,
entre otras construcciones de alto valor, la Catedral de
Nuestra Señora de la Purísima Concepción
(1819); el teatro Tomás Terry, uno de los tres más
importantes de la Isla en el siglo XIX; y el Palatino, considerado
el edificio más antiguo de la plaza.
Los
nativos, además, se enorgullecen de contar con el
más extenso Paseo del Prado del país, el cual
se extiende desde la entrada de la ciudad hasta el malecón
y permite un rápido y fácil acceso a Punta
Gorda y La Punta, animada zona residencial del extremo sur
donde está enclavada, además, la edificación
más emblemática de Cienfuegos: el Palacio
de Valle, lujosa mansión que constituye la expresión
más elocuente del eclecticismo cienfueguero y en
cuya construcción predominan el mudéjar y
el gótico en armonía con el bizantino, el
veneciano y el barroco.
Mas
aún antes que D'Clouet fundara a San Fernandina de
Jagua, había sido erigida la fortaleza de Nuestra
Señora de los Ángeles de Jagua (1743-1745),
única construcción de este tipo existente
en la región central y concebida para proteger de
intrusos el acceso a una gran ensenada de bolsa (88 km2
de superficie), de calado profundo y aguas tranquilas, devenida
hoy excelente pista para la práctica de deportes
náuticos –incluidas las carreras de lanchas
veloces– y uno de los mayores habitat naturales del
sábalo, especie muy codiciada por profesionales y
aficionados a la pesca.
A
los pies del popularmente conocido como Castillo de Jagua
surgió y se desarrolló el pintoresco poblado
de pescadores El Perché, de indiscutible origen francés
y tan atrayente para el turista como el cercano Cayo Carenas
(en el centro sur de la bahía), un islote que antes
fue sitio de veraneo de las familias acaudaladas de la próspera
localidad marinera.
El
Distrito Naval del Sur ubicado en Cayo Loco y convertido
en Museo Histórico Naval; el Museo Provincial de
Cienfuegos; el otrora Ayuntamiento de la ciudad; y el Club
Benny Moré, constituyen también sitios de
interés para quien visita Cienfuegos, una ciudad
cuyos atractivos rebasan en mucho los límites de
su centro tradicional.
Pequeñas
playas bañadas por el Mar Caribe, como Rancho Luna
y El Inglés, bordean el área urbanizada y
constituyen sitios ideales para la práctica del buceo
contemplativo, fundamentalmente en el tramo comprendido
entre el canal de entrada a la Bahía de Jagua y Boca
Ambuila, donde además de localizarse el famoso coral
de columna Notre Dame (de seis metros de altura y bautizado
así por su extraordinaria semejanza estructural con
la famosa catedral parisina) existen más de 50 puntos
de inmersión para bucear incluso en barcos hundidos.
En dirección este, el centenario Jardín Botánico
(Monumento Nacional) ofrece al visitante una enorme colección
de plantas integrada por alrededor de mil 450 especies,
el 80% de las cuales son exóticas, y atesora una
colección de palmas considerada entre las 10 más
importantes del mundo.
Dos
cementerios: el de Reina y el Tomás Acea forman parte
también de los sitios de interés de Cienfuegos.
En el primero, ubicado en las inmediaciones de Punta Majagua
–sitio de fundación de la villa– se conservan
nichos verticales, enterramientos característicos
del siglo XIX.
De
marcada influencia estadounidense, la necrópolis
Tomás Acea, construida en la década de 1920,
resalta por su monumental fachada, muy semejante al Partenón
ateniense, y por haber sido concebida a manera de jardín,
lo cual permite lograr una armoniosa integración
entre los recintos funerarios y el entorno.
La
laguna de Guanaroca, localizada al sudeste de la bahía
y un sitio privilegiado para la observación de diversas
especies de la fauna, forma parte también del conjunto
de atractivos turísticos de la provincia de Cienfuegos;
una relación que engrosan la Cueva de Martín
Infierno –donde existe una estalagmita de 67 metros
de altura considerada entre las mayores del planeta–
y el Valle de Yaguanabo.
El
parque nacional Mal Tiempo, en el poblado de Cruces, que
rememora una de las batallas más importantes de la
Guerra de Independencia librada contra la corona española
(15 de diciembre de 1895) y el monumento al brigadier del
Ejército Libertador cubano Henry Reeve, el Inglesito,
localizado muy cerca de la zona de Horquitas, son otros
dos lugares de mucho interés en el escenario cienfueguero.
Las
cascadas del salto de agua de El Nicho, en el macizo montañoso
Sierra de Trinidad, resultan por su parte un sitio ideal
para los amantes del turismo de naturaleza y aventuras,
al igual que la zona de Guajimico, apropiada también
para la práctica del buceo. Mientras, a sólo
23 kilómetros de la ciudad, las aguas minero-medicinales
de Ciego Montero, con más de un siglo de exitosa
utilización y probada eficacia, resultan muy apropiadas
para fines balneológico-terapéuticos en un
ambiente de tranquilidad y reposo.
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